Historia Natural del Pez escribano
Anota Oso, siempre a destiempo:El pez escribano grande asienta el predominio de su voz sobre la del pez mediano. Suele así, a veces, anularla. No por maldad, sino por naturaleza, ya que el predominio es su normal modo de seguir respirando.
El pez escribano mediano, por su parte, asienta el predominio de su voz sobre la del pez chico. Tampoco por maldad, sino por naturaleza, como ya se dijo.
La taxonomía enseña a su vez que hacia ambos extremos de la cadena siempre hay un pez escribano más grande y más sonoro y otro pez más chico y menos sonoro. En todos los casos, la jerarquía de predominio es impuesta por su voz, a cuyo singular cultivo dedican el esfuerzo común de sus días. Los anima el ejercicio de la sobrevivencia y una convicción instintiva que habla de la redención del eco en la eternidad y de otras cosas falaces.
Lo curioso de esto es, sin embargo, que el destino final de todos los peces escribano -gigantes, grandes, medianos, pequeños, enanos- consiste en terminar silenciosa y parejamente fritos en la misma negra sartén del tiempo.




















Yo le decía estás loca son quince metros nos caeremos, pero ella insistía no las ramas son fuertes y soportan nuestros pesos, de modo que había que buscar una soga o una escalera, trepar como changos hasta acomodarnos, acaballados, y terminar haciendo el amor en la copa de un árbol cualquiera.





